Aprendices, ¿ Algo que nunca debimos perder o algo que podemos recuperar ?

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Mi primera experiencia laboral fue en un programa de aprendices clásico, con un año de contratación ligada al trabajo en pareja con un profesional, alguien que no sólo te enseñaba ‘qué hacer y cómo hacerlo’ si no que te introducía en la cultura de la empresa, en la del trabajo en general, en la del esfuerzo.

La figura del aprendiz y los programas de este tipo han desaparecido del mercado laboral español. O, más correctamente dicho, se han ido sustituyendo por modelos de contratación (el contrato de formación), subvenciones y otras alternativas como las recientemente aprobadas en el Real Decreto-ley 4/2013 de estimulo al crecimiento al emprendimiento y al empleo.

Pero en realidad hemos ido cavando una zanja cada vez más ancha entre las personas jóvenes y las empresas. Las experiencias en las políticas activas de empleo no pueden ni aproximarse al papel que siempre había jugado la figura del aprendiz. El papel de las empresas como entidades socializadoras en España ha desaparecido o, como digo, ha sido sustituido por contratos de formación que sólo han traído precariedad en una tasa de desempleo juvenil de dimensiones inaceptables.

Ciertamente el fenómeno del desempleo juvenil es problema global que presenta cifras aterradoras en todo el planeta (UKFinlandiaDinamarcaSueciaUSATurquíaZona EuroAsia) y parece buen momento para aportar ideas. De hecho estamos en un momento de propuestas para combatir el desempleo, especialmente el juvenil. La UE, este Gobierno y otros, los agentes sociales u organismos como la OIT están sugiriendo iniciativas para luchar contra un fenómeno con unas dimensiones a las que no encontramos antecedentes.

Por otra parte el fenómeno tiene escala mundial por algo. Tal y como apunta la OIT estamos ante un reto que, en mi modesta opinión, está directamente relacionado con los rápidos e inmensos cambios socioeconómicos que se están produciendo en un escenario impactado por las TIC. Un escenario inestable y en cambio continuo que hace caducar competencias en tiempo record. En este sentido a la gente más joven la ha cogido en una encrucijada. Se han formado para dar respuestas a preguntas que puede que hayan cambiado.

Pero no querría ahondar en el tema, tremendamente interesante, de las causas o de las características del fenómeno. Sólo quería volver a insistir en la necesidad de realizar propuestas concretas, más allá de las legislativas o de otras de carácter más amplio.

En el blog ya se ha mencionado la figura del aprendiz y su papel en economías próximas. Y este es el planteamiento que si me gustaría comentar porque sigo pensando que sería positivo recuperar la figura. De hecho algunas iniciativas de la nueva FP dual van en este sentido.

Pero fuera del marco de la FP y del contrato de formación, que después de su regulación en noviembre será difícil que cumpla la mencionada función socializadora, sería muy positivo recuperar el papel formador y socializador de las empresas. Incluso, si atendemos a que el 80% de las personas en desempleo tiene la Eso o menos, podría pensarse en un programa de aprendices como respuesta específica.

Pero, en cualquier caso, sería suficiente con incorporar a las empresas, con volver a contar con su participación directa. La misma concepción de la FP dual alemana parte del papel de sus Cámaras de Comercio, verdaderas gestoras de las oportunidades de ejercer como aprendiz en la empresa. Este papel es el que creo que debemos recuperar el de las empresas como verdaderas ofertantes de puestos de aprendiz, que validen la formación in situ y con el acompañamiento de profesionales expertos/as y experimentados/as en el trabajo.

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Acerca de xalberte

Orientador laboral aportando apoyo para el cambio y la adapatación a la sociedad digital de empresas, organizaciones y personas
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2 respuestas a Aprendices, ¿ Algo que nunca debimos perder o algo que podemos recuperar ?

  1. hrspoiler dijo:

    Buen aporte! Pero desgraciadamente no creo que volvamos a ver aprendices en un futuro y diré porqué. Las empresas tienen cubierta esta necesidad dado que pueden contar con becarios de manera indefinida. Lo que significa un ahorro significativo en los costes de la seguridad social, además de todos los beneficios que ofrece el no tener una relación laboral con dicha persona (pues no es un empleado).
    Francamente creo que hemos llegado a un punto que se está “pervirtiendo” el mercado laboral, pero la ley lo permite, así que no nos quejemos!

    Un saludo!

    • xalberte dijo:

      Muchas gracias !!

      Es cierto lo que comentas. Las empresas entienden cualquier apuesta por acercar formación y empleo en términos exclusivamente de dinero. Y así nos va. La formación dual se convierte en una manera de hacer contratos de formación, ahora con altas opciones de rotación y muy baratos.

      Siguiendo tus palabras el problema es entender esto exclusivamente en términos de que las empresas tengan satisfechas sus necesidades de nuevo talento. Es algo más. Las empresas siempre han cumplido un papel social en muchos sentidos. Aquí se trataría de su papel para resolver un problema social, el de acercar a las personas más jóvenes a la actividad económica. Y el de garantizar el relevo generacional, algo que si puede convertirse en un problema para ellas.

      En Austria existe una cultura en la que el papel de las empresas en la formación de los jóvenes no se cuestiona. Viene implícita en la propia actividad empresarial. Esta semana hablaba con un profesor que me comentaba como una gran empresa Alemana de automoción se gasta un dineral en pensar en la parte de formación e integración de nuevos profesionales cuando decide trasladarse a otro país.

      Estoy absolutamente de acuerdo en que son tiempos en los que permitimos marcos legales que pervierten la realidad. No se trata de hacer un mercado laboral como el que estamos dibujando, por ejemplo con la última regulación del contrato de formación.

      Yo espero que la propia realidad, la de una actividad económica con mayor presencia y valor del conocimiento y del saber hacer, sea una oportunidad para generar un clima de mayor implicación empresarial en la formación y de un mayor aprecio por profesionalizarse.

      Muchas gracias por comentar, por tu tiempo y, en definitiva, por ilustrar tan acertadamente el tema.

      Un saludo !!

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